Que no cunda el pánico. Es lógico que nuestro centro operativo o encéfalo se congestione de tarde en tarde y se declare en "huelga de brazos caídos". Así que al tratarse de un acto involuntario, lo mejor que podemos hacer es tomar semejante adversidad con filosofía griega y optar por dos alternativas claras.Una.Dejar que el sistema se restaure con el menor número de bajas posible hasta retornar a la "normalidad" que cada cual considere óptima mediante un tiempo de reposo y tranquilidad, por ejemplo. Y la otra alternativa es que si por el motivo que sea le hemos pillado "el gustillo" al asunto, podemos presentarnos al casting para doblar a Patricio Estrella en las escenas más peligrosas de la próxima temporada de la serie de dibujos animados Bob Esponja, para que al menos así le saquemos una rentabilidad al tema en cuestión aprovechando de paso la coyuntura económica del momento que vivimos, (aunque quizá eso sea demasiado pedir si el estado es agudo).
Para muestra, no hay más que echar un vistazo a las manifestaciones de nuestro rutilante Pedro Almodóvar en un diario de tirada nacional, (venga si, fué en el El País), el pasado 23 de Marzo, a propósito de la muerte de la gran estrella de Hollywood, Liz Taylor. En ellas se puede intuir que a ¡¡Peeedrooooooo!! se le fundieron los plomos mientras escribía el artículo- homenaje a la magnífica e incomparable Liz, ya que aunque el comienzo es aceptable, (teniendo en cuenta las caracteríasticas del sujeto en cuestión), el final se intuye trágico, (tal y como acostumbra en sus guiones), al describir a la desaparecida actriz, que evidentemente no conoció, (hablamos de universos paralelos), como "La mujer que interpretó como nadie la vulgaridad hortera.....".
Pero este buen hombre, como en una ocasión llamaron a Mercedes Milá, "chochea". El rey de las películas casposas, el que ha hecho de lo cutre y bajo su inspiración para engañar al espectador creyendo que hace cine para justificar las subvenciones de un Estado condescendiente para con el que llevó la pegatina del No A La Guerra por todos los platós y escenarios mediáticos en los que actuaba junto a su Troupe de actores anodinos en estado semicomatoso, (que por cierto, ahora nos quieren dar lecciones de glamour e interpretación), se atreve a describir la trayectoria de semejante "monstruo" cinematográfico en esa frase.....
En definitiva: ¡Leer para creer!
Admirada Liz....tú ni caso. Descansa en paz y que el molesto zumbar de mediocres aspirantes a estrellas mediáticas no altere tu sueño allá por el firmamento, en el que el Zinc de ese tejado al final se ha fundido con el violeta de tus ojos para transformarse en una nueva estrella de la Vía Láctea.
Por cierto...saludos a Paul.
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| Escena perteneciente a la película "La gata sobre el tejado de Zinc" Richard Brooks (1958) |

